Aeropuerto de corazones

Ya sabemos que el amor tiene alas, pero hay de alas a alas. Pasen aquí todos ustedes, flechados de Cupido, hijos de Venus, enamorados del amor, e intercambien sus recetas literarias para enamorar y ser seducidos: los mejores autores, poemas, novelas, ensayos y hasta recetarios o libros cuyos consejos sí funcionan para encender la llama…

Anuncios

3 comentarios »

  1. Y Becquer???

    —————————————

    ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
    en mi pupila tu pupila azul.
    ¿Que es poesía?, ¿Y tú me lo preguntas?
    Poesía… eres tú.
    —————————————
    Tu aliento es el aliento de las flores…

    Tu aliento es el aliento de las flores,
    tu voz es de los cisnes la armonía;
    es tu mirada el esplendor del día,
    y el color de la rosa es tu color.
    Tú prestas nueva vida y esperanza
    a un corazón para el amor ya muerto:
    tú creces de mi vida en el desierto
    como crece en un páramo la flor.
    —————————————
    Y Neruda??

    POEMA 20

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
    La noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

    —————————————————–

    O para los mas Heavys José Antonio Ochaita

    Aquello puede acabarse
    del modo que te convenga.

    Yo te prometo colgarme
    en el pescuezo una piedra
    y echarme de noche al río
    sin que tú misma lo sepas.

    Yo estoy dispuesto a cargar
    con la pólvora más negra
    un cachorrillo de hierro
    y que las sienes me muerda.

    Esto puede acabar
    del modo que te convenga,
    esta tarde o esta noche
    o después cuando amanezca.

    Sólo con que tú me lo digas:
    “Se acabó la historia aquella.”
    pero lo que no podrás
    es que acabemos a medias.

    Que en amistad trastoquemos
    lo que fue pasión deshecha;
    que tú vayas por la calle
    y yo por la calle venga,
    y nos digamos ¡”Adiós”!
    como amigos que se encuentran.

    Que tu digas: “Aquel tiempo!”
    que yo diga:¡”Aquella fecha!”
    y que los besos sorbidos
    boca a boca, vena a vena,
    no se nos pongan de pie
    como claras bayonetas
    y nos claven por cobardes
    sobre la cruz de las piedras.

    Amantes fuimos los dos
    que amarse no da vergüenza;
    comimos del mismo pan;
    pisamos la misma hierba,
    y las paredes calladas
    huelen al que oler sepa,
    a vida que hicimos juntos
    llevando la misma senda.

    Amantes fuimos los dos:
    el fuego tú; yo la yesca;
    tu, la soga; yo el caldero;
    tú, el aire, yo la veleta.
    Años enteros unidos
    en una misma cadena
    de sobresaltos y besos,
    de conciencia y de inconciencia,
    de quietud y de inquietud.
    ¡Ay, Dios que si lo barruntan!
    ¡Ay, Dios que si lo comentan!
    ¡Ay, que si me ven contigo!
    ¡Ay, que si contigo me ven!

    Besos entre sobresaltos;
    entre amarguras promesas.
    Saber engañar a todos
    y tener la verdad nuestra;
    de estar por dentro casados
    en una alianza secreta.

    Casado estuve contigo;
    arras fueron las estrellas,
    y en el libro de la vida
    quedó por siempre una fecha;
    que era junio y era un día
    que olía a cosas eternas.
    Amantes fuimos los dos,
    que amarse no da vergüenza.
    Amantes fuimos de llanto,
    amantes de complacencia,
    amantes porque te di
    todo lo que tu me dieras.
    La vida tuya fue mía:
    la mía, tú te la llevas.

    Hasta ayer. Ayer me dices
    claramente, por las buenas,
    que nos conviene acabar
    con aquella historia. ¡Aquella!
    Eso no nace de nuevo
    no la improvisas a ciegas;
    eso, razón razonada,
    “agua que viene de alberca
    no se detiene ante nada”.
    ¿Qué vamos a acabar? Bueno;
    como mejor te convenga.
    Y estoy dispuesto a colgarme
    en el pescuezo una piedra
    y echarme de noche al río
    sin que tu misma lo sepas.
    ¿Tú que harás? ¿Entrarte a monja?
    ¿Beber solimán a ciegas?
    ¿Ponerte un ascua en las sienes
    para que derritan su cera?
    Sólo así podrá acabar
    pasión que fue tan entera.
    ¿pues otra cosa creías?
    ¿Pues otra cosa alimentas?
    ¿Qué amor se puede cambiar
    en amistad sin ojeras?
    ¿Qué amantes y amigos son
    como dos varas gemelas,
    y que se corta la una
    cuando la otra se seca?

    ¿Qué quien te tuvo en sus brazos
    y saboreo tu lengua,
    y hundió contigo la almohada
    junto a tu misma cabeza
    puede ser el amigo ese
    que, cuando se le tropieza,
    se le dice: “Adiós, amigo!”,
    y se sigue la vereda?

    Pero ¿quién te ha trastornado
    quién te ha dado esa ceguera?
    El amor cuando es amor,
    sólo tiene dos certezas:
    el odio, verdad de sangre;
    la muerte, certeza negra.
    ¿Qué vamos a acabar? Bueno;
    como mejor te convenga.
    Pero ¿amigos? ¡Nunca! ¡Nunca!
    Te estoy deseando muerta,
    me estoy deseando muerto,
    pero sin amor a medias.

    Si tú quieres, llámame;
    yo te llamaré si esperas.
    ¡Hazme el nudo corredizo;
    eche yo el nudo a tu cuerpo,
    y acabemos esta vida
    que por tanto amor te pesa!

  2. Cecilia said

    Aquí va un poema lindísimo de Carilda Oliver Labra:

    “Me desordeno, amor, me desordeno
    cuando voy en tu boca, demorada,
    y casi sin por qué, casi por nada,
    te toco con la punta de mi seno.

    Te toco con la punta de mi seno
    y con mi soledad desamparada;
    y acaso sin estar enamorada
    me desordeno, amor, me desordeno.

    Y mi suerte de fruta respetada
    arde en tu mano lúbrica y turbada
    como una mal promesa de veneno;

    y aunque quiero besarte arrodillada,
    cuando voy en tu boca, demorada,
    me desordeno, amor, me desordeno.”

  3. Luli said

    A mí me gusta mucho este poema de Odín Dupeyron:

    “Me tocó ser de los que aman”

    Me tocó ser de esos tontos
    que dan todo sin temor,
    de esos tontos que pretenden
    entregar el corazón.

    Me tocó sentir aquello
    que se llama decepción,
    cuando el otro no comprende
    la nobleza del amor.

    Me tocó tener caballos
    adentro del corazón,
    que galopan por mis venas
    cuando el fuete del amor
    les golpea con mucha fuerza
    desatando la pasión.

    Me tocó ser de los que aman,
    no me avergüenzo, yo no,
    pues mi amor está pagado
    cuando siento una emoción,
    cuando me miro en sus ojos
    o cuando siento su olor.

    Cuando yo amo sin fronteras
    temo que mi corazón
    se quede corto en la entrega,
    lo doy todo sin razón.

    Toma tú mi corazón, te lo regalo,
    te lo entrega y te lo da mi propia mano,
    tuyo es, y también te doy derecho
    en hacerlo pedazos en mi pecho.

    Que no duel el dolor cuando se entrega
    el corazón por amor y no se niega,
    que negarse a uno mismo un sentimiento…
    es marchitarse el alma en un momento.

    Mas ¿qué puedes entender tú de todo esto?,
    tú que eres el amado y no el amante,
    no pretendo que ni por un instante
    tú comprendas el por qué de mi entregarme.

    Tú no sabes qué es sentir que aquí en el pecho
    algo estalle provocado por tu aliento,
    tú no sabes lo que es dar la vida entera,
    por un sueño, una ilusión o una quimera.

    ¡No lo sabes!, ¡No lo entiendes!
    Esa gloria es sólo de nosotros,
    los benditos elegidos. ¡Los amantes!
    Que morimos y seguimos adelante.

    Caminando en el sendero de emociones
    y seguros de que todas las acciones,
    por amor han sido realizadas,
    y serán algún día recompensadas.

    Cuando encuentre yo a ese ser que me responda
    y que me ame como he amado yo hasat ahora,
    le daré… lo mejor de mis batallas.

    Y aquellas voces que de mi alma emanan,
    ¡Gritarán dando gracias a la vida!
    Me tocó… en el amor… ¡ser de los que aman!

RSS feed for comments on this post

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: