Conocí un tipo, fotógrafo soberbio, amante depresivo, que ahogaba sus penas de amor proponiéndole matrimonio a la primera que pasaba por enfrente…en tres ocasiones le funcionó, mismas tres que terminaron en divorcio…que como han de imaginar lo condujo a la depresión amorosa y tortuosa y a volver a iniciar.
Me imagino su sala de fotorgafía en una calle del México viejo, adornado con fotorgarías en blanco y negro y algunos telebrejos dispersos por cuatro mesas. El perchero de la entrada se ve cansado; no lo culpo, debería estar así, luego de mantener por tantos años la tierra acumulada sobre los hombros de dos sacos viejos, que nunca más fueron usados.
Dulce escribió
Conocí un tipo, fotógrafo soberbio, amante depresivo, que ahogaba sus penas de amor proponiéndole matrimonio a la primera que pasaba por enfrente…en tres ocasiones le funcionó, mismas tres que terminaron en divorcio…que como han de imaginar lo condujo a la depresión amorosa y tortuosa y a volver a iniciar.
Juan escribió
Me imagino su sala de fotorgafía en una calle del México viejo, adornado con fotorgarías en blanco y negro y algunos telebrejos dispersos por cuatro mesas. El perchero de la entrada se ve cansado; no lo culpo, debería estar así, luego de mantener por tantos años la tierra acumulada sobre los hombros de dos sacos viejos, que nunca más fueron usados.
Juan